En los niños, la mayoría de las lesiones de los dedos del pie ocurren durante la práctica de deportes, durante los juegos o por caídas. El riesgo de tener una lesión es más alto en deportes con salto, como el baloncesto, o en deportes con cambio rápido de dirección, como el fútbol. Cualquier lesión en un hueso que se encuentre cerca de una articulación podría lesionar la placa de crecimiento (fisis) de un niño, y necesita ser evaluada.
La mayoría de las lesiones menores sanan por sí solas y, por lo general, lo único que se necesita para aliviar los síntomas y fomentar la sanación, es tratamiento en el hogar.
Las lesiones más serias, podemos identificarlas como:
1. lesión repentina o aguda: puede ocurrir a causa de un golpe directo, una lesión penetrante, una caída o al torcerse, sacudirse, trabarse o doblarse una extremidad en forma anormal. El dolor podría ser repentino e intenso. Podrían desarrollarse moretones e hinchazón poco después de la lesión. Un ejemplo de esta lesión son los esguinces.
2. Lesión por uso excesivo: ocurre cuando se ejerce demasiada tensión en una articulación o en otro tejido, a menudo al «hacer en exceso» una actividad o al repetir la misma actividad una y otra vez. Suelen asociarse microfracturas por desgaste de la articulación que producen inflamación y pueden producir dolor.
¿Qué es un esguince?
Cuando hablamos de un esguince estamos haciendo referencia a la alteración en el normal funcionamiento de los ligamentos que están alrededor o en torno a una articulación para hacer que el movimiento de la misma sea más fluido y suave. El esguince por lo general es el estiramiento, la torcedura o la rotura de esos ligamentos que se da a partir de un movimiento brusco o de un golpe duro localizado en esa zona particular.
¿Cómo es un esguince?
Los tres síntomas básicos de cualquier esguince son inflamación, dolor intenso y hematoma, también podemos encontrar calor en la zona si lo tocamos, fundamentalmente producido por la inflamación y por el hematoma.

¿Cómo debemos tratar un esguince?
No muevas la articulación, debemos estar quietos y tener la zona en reposo, poniéndola si es necesario encima de una almohada o algo acolchado para mayor comodidad.
Aplica frío local, puedes ponerle hielo, bolsas de guisantes congelados o cualquier otro producto que sea moldeable para que se adapte a su forma. Durante al menos 4 o 5 días después de la lesión. Nunca apliques el frío directamente en la piel, cubre la piel con tela o envuelve los hielos o la bolsa en tela, ¡el frío intenso puede producir quemaduras!.
Los baños de contraste hacen que el ligamento trabaje por dilatación y contracción. ¿que es esto? bien, pues meter el pie en un barreño de agua tibia/fría y pasarlo a otro con agua caliente, en intervalos de unos 10-15 segundos. Esto hará que nuestro ligamento afectado se contraiga en el agua fría y se dilate en el agua caliente (recordemos que los asemejábamos a unos elásticos que sostenían la articulación) con lo que este trabajo permitirá que recupere rápidamente su funcionalidad.
Si puedes, levanta su articulación con el fin de favorecer que disminuya la inflamación, pero siempre tenla en reposo.
Llévale a tu hijo a que le vea un médico, le evalúe, inmovilice y te de las oportunas recomendaciones del tratamiento. Este puede realizar una radiografía, sobretodo para descartar una posible fractura, que es lo más importante, pues hablaríamos entonces de otro tratamiento.
Resumiendo, seguiremos las recomendaciones generales del método «DICE» a lesiones menores: Descanso, hielo (Ice), Compresión y Elevación del pie lesionado y los pies.
Ya hemos visto lo que debemos hacer, ahora nos centraremos un poco en lo que NO debemos hacer:
No intentes reducir luxaciones ni fracturas, si se hace mal se pueden romper nervios o vasos sanguíneos y causar más mal que bien. Intentar inmovilizar la zona según la encuentres. Debemos saber qué pasa dentro de la piel, con radiografías o la práctica de un especialista, para poder tratarla.
No rompas, ni pinchéis, ni presionéis los hematomas. Estos se reducirán con el frío y con medicación antiinflamatoria, y son parte del proceso natural de recuperación de la zona.
No apliques calor, ni pomadas, ni des medicamentos hasta que lo haya visto un profesional sanitario. Pueden enmascarar síntomas y dificultarle el examen de la lesión.
Y lo más importante, y complicado, no pierdas la calma, es imprescindible que tu pequeño te vea seguro/a y tranquilo/a.